Cátedra: Psicoanálisis
Carrera: Tecnicatura en
Acompañamiento Terapéutico Y Psicogerontología
UADER - FHAYCS - SEDE C. del
Uruguay
Tema: Constitución psicosexual.
(Material interno de Cátedra)
Docente: Barbará, Julieta
Hablar
de constitución psicosexual es referirnos a que la constitución psíquica del
niño (y por ende del posterior adulto) se va a dar por el recorrido que se haga
por las diferentes etapas de organización libidinal (oral, anal, genital).
Estas etapas fueron descriptas por Freud (2005) en un texto que implicó una
revolución y que sostuvo la existencia de una sexualidad infantil. Hablar de
sexualidad infantil implica despejarla y diferenciarla del campo de la
genitalidad y de la reproducción.
SEXUALIDAD INFANTIL NO ES
GENITALIDAD
Esto implica que hablemos del concepto de
CONSTRUCCION, es decir entre lo innato y lo adquirido, entre estas dos
polaridades se va a ir construyendo no solo la sexualidad, sino también el
psiquismo, la inteligencia, esto que llamaremos el Sujeto. De allí que en
algunos textos encontraremos la referencia de: constitución subjetiva.
CONSTRUCCIÓN DE LA SEXUALIDAD:
INNATO Y ADQUIRIDO
Ahora bien… ¿Cómo se construye un
sujeto? ¿Cómo podríamos pensar sus diferencias con otras especies? Es necesario
que diferenciemos el concepto de pulsión del instinto.
El instinto es aquello que ubicamos
en los animales no racionales. Tiene que ver con factores heredados y tiene un
objeto determinado y es cíclico. En los animales racionales, en el hombre, no
hablamos de instinto, el mismo se encuentra perdido, hablamos del concepto de
Pulsión, de libido.
INSTINTO ANIMALES – PULSIÓN HOMBRE
Hablamos de libido (como energía
sexual) en tanto lo vamos a centrar en el concepto de pulsión y referiremos que
ella se encuentra en los seres humanos a diferencia del concepto de instinto
que se presenta en los animales. La pulsión es un concepto fronterizo entre lo
anímico y lo somático (es decir que es psíquica y biológica). Es una fuerza
constante, no se agota nunca y es lo que moviliza, mueve a un sujeto, tiene
satisfacciones parciales, y ese resto que no se satisface es lo que motoriza el
deseo. El deseo como motor de lo psíquico es lo que mueve a un sujeto en su
vida cotidiana. Vegh (2013) refiere que con la
pulsión pasan cosas raras, ejemplificando con la pulsión oral, refiere que hay
una fuerza, un empuje que no funciona acorde con las reglas de una biología
pura, que sólo estuviera comandada por el orden de la vida. “El ser humano come
todos los ingredientes que necesita, una dieta balanceada, sabe qué es
necesario, termina de comer, ¿y qué hace?: “¿Tomamos un cafecito?” “¿Y una
copita de coñac?” “¿Querés un cigarro?” “¿Lemoncello?” “Bueno, es el Día de la
Madre, brindemos, champagne.” “Yo traje una tortita.” Entre una cosa y la otra,
ya son las cinco de la tarde: “¿Alguien trajo facturas para el mate?”. ¿Qué
pasa con ese empuje que, a pesar de lograr su satisfacción, persiste?” De este
modo si fuera instintivo, si la pulsión oral se satisficiera con la panza
llena, un sujeto no seguiría comiendo, fumando, bebiendo.
La pulsión es descripta por Freud (1915) con cuatro componentes.
- La fuente: es donde nace la pulsión, las zonas
erógenas. Son zonas de mucosa del cuerpo, que están en zonas de borde del
mismo, entre el adentro y el afuera. También son zonas de cuidados
maternales (boca, ano, genitales)
- El empuje
es la fuerza de la pulsión, la libido, esto que llámanos fuerza
constante, no se agota nunca.
- El fin:
es la satisfacción, que siempre dejará un resto insatisfecho que es
aquello que conocemos como deseo (eso que nos hace correr siempre detrás
de la zanahoria)
- El objeto: se lo conoce como lo más variable de la pulsión,
es aquel a partir del cual se alcanza la satisfacción. Decir que el objeto
es variable es que se fijará de acuerdo a cada sujeto lo que nos dará
satisfacción. En esta óptica no habrá objetos determinados, naturales.
LA PULSION ES UNA FUERZA CONSTANTE
Ahora bien...la pulsión para poder
instalarse, necesita siempre de otro, no hay posibilidad de vida psíquica, ni
de supervivencia biológica si no hay otro. El concepto de apuntalamiento,
refiere en que en este cuerpo biológico, en este organismo, se va a instalar
otra cosa, aquello que llamaremos el aparato psíquico. Ejemplifiquemos con lo
siguiente: para poder armar una carpa, para que la misma se sostenga en su
estructura, debemos clavar sus estacas en la tierra, en la arena, clavarlas
profundamente para que se pueda mantener armar, construir la estructura,
debemos APUNTALARLAS. Si llevamos este ejemplo al campo subjetivo, no habrá
modo de pensar la constitución de un cuerpo sin que esté el organismo. De allí
la relación orgánico-psíquico, es indisociable (ejemplo estamos nerviosos y nos
duele la panza)
APUNTALAMIENTO: DESDE LO BIOLOGICO
SE CONSTRUYE LO PSIQUICO
Para
poder entender la noción de apuntalamiento tomaremos el ejemplo de la succión
en vacío. En las primeras horas de existencia de un sujeto, es necesario que se
lo alimente, que el niño se prenda al pecho, esto viene fijado en el niño a
partir del reflejo de succión. El niño
se prende al pecho, satisface su hambre, reduce la tensión, pero es observable
como sigue succionando en vacío, succiona sus dedos, la mantita, el cuerpo de
su madre. Es decir a partir de la satisfacción de una necesidad, se va a
instalar una necesidad de satisfacción, que va a ir más allá del plano de la
necesidad, una zona erógena (la boca) ha registrado una satisfacción que el
infans intenta reencontrar, algo queda inscripto como experiencia de
satisfacción, de placer. Por ello hablamos aquí de sexualidad. Apuntalado en
una necesidad biológica (el hambre) se construirá el campo de lo psíquico, de
la sexualidad (el placer).
El cachorro humano necesita de otro para
sobrevivir. De este modo Magán de Cid y D’Angelo (2003) refieren que el hombre
es el único animal que no logra su madurez fisiológica hasta 10 años después de
su existencia. Esta prematuración que implicaría la indefensión originaria del
humano determina su absoluta dependencia de los otros. Ahora ese otro no solo
satisface sus necesidades básicas, sino que también debe erogeneizar ese
cuerpo, tocarlo, hablarlo, acariciarlo. Si esto no se produce hay efectos
gravísimos en la constitución psíquica, tal cual quedo demostrado con Spitz[1] y
su descripción del marasmo y el hospitalismo.
Que
hablemos de erogeinización del cuerpo, implica hablar de sexualidad, esta madre
o quien cumpla la función materna, a medida que alimenta a este cachorro, lo
mira, lo acaricia, le habla. A decir de Peresson (2002) El otro le habla, y en
ese acto le anticipa su lugar de sujeto aún antes de que su ser biológico esté
totalmente desarrollado. El habla lo hace sujeto para otro, elige un nombre,
una religión, le da y le supone un lugar
en la cadena de generaciones. “Lo podemos decir así: antes que haya “hijo”
biológico, el hijo es un lugar creado desde sus padres. Así, se puede demostrar que
un hijo es desde su arranque sujeto y no organismo biológico. Esto no quiere
decir ni negar, que la cría humana es un organismo viviente, palpitante materia
biológica. Sin embargo, el hombre y la mujer no le hablan a un grupo de
células, a un embrión, sino que le hablan a un ser que suponen que tiene el
mismo estatuto que ellos, que es ser sujeto del lenguaje y, en tanto suponen
esto, le hablan como a cualquier otro humano, y en la medida que le hablan le
van dando consistencia simbólica, lugar simbólico. El humano niño desde un
principio es vestido por el deseo y
las palabras del Otro” (Peresson 2002)
Para finalizar debemos
recatar que no hay modo de disociar el
campo de la constitución subjetiva y la sexualidad, entenderlos como campos
complementarios e interdependientes. Se sumará a esto luego las producciones de
subjetividad según la época que claramente impactará en los modos y ejercicios
de la sexualidad.
Referencias:
- Freud S
(2005). Tres ensayos de una teoría sexual. Ed Amorrortu. Buenos Aires.
- Freud S
(1915). Pulsiones y destinos de pulsión. Ed Amorrortu. Buenos Aires
- Magán de
Cid I y D’Angelo MA. (2003). El estadio del espejo. Ed Longseller. Buenos Aires
- Peresson
F (2002) El sujeto y sus males. Catedra de Psicología de Grupos e
Instituciones. Facultad de Periodismo. UNLP. Extraído en
https://perio.unlp.edu.ar/PsicologiaGeI/Textos.htm
[1]
Rene Spitz (1887-1974) describió las perturbaciones somáticas y psíquicas de
niños pequeños hospitalizados durante largo tiempo, en ausencia de figuras
parentales, en instituciones donde los cuidados eran brindados de forma anónima
y no se establecían lazos afectivos. Los efectos iban desde retardo en el
crecimiento, depresiones, autismo, hasta llegar a provocar la muerte.
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