PERESSON - Freud un itinerario: el pasaje de la neurología a la histeria. (La sugestión, la hipnosis, y la catarsis)
Freud un itinerario: el pasaje de la
neurología a la histeria.
(La sugestión, la hipnosis, y la
catarsis).
Autor: Flavio Peresson
Al comienzo un intento de cura breuriana, la misma por momentos
transcurre por fuera del “canon” médico, o dicho de otra manera la cura empieza
por el lado de lo medico, Breuer y su clínica, pero es llevada por Anna hacia
otro lugar, un nuevo lugar en donde el delirio queda revelado por la palabra,
la misma palabra sostiene el recuerdo evocado y trae alivio al cuerpo mortificado.
La cura no parece dirigida por el saber clínico que se le reconocía a Breuer,
su ignorancia sin embargo no le resta poder a su presencia. El artificio
hipnótico que esta presente en cada encuentro facilita tanto las preguntas del
que quiere saber como así también que la joven histérica tome la palabra. El
“punto ciego” de la medicina sobre estos asuntos opera en Breuer como no saber productivo, posiblemente esta
posición sea correlativa a la dignificación del sujeto histérico
La palabra liberada de Anna
restablece conexiones entre síntomas y representaciones olvidadas, la
clarificación trae alivio, el afamado medico deja hablar y escucha atentamente.
El tratamiento tuvo su tiempo de
revelación, el pasado recordado llena lagunas
mnémicas al mismo tiempo que
genera una reorientación libidinal que afecta la consistencia de los síntomas.
Así cuando todo parecía encaminarse a un final terapéutico ordenado la pasión
hizo su aparición, el riesgo no era ya de Anna (la misma a esa altura estaba casi curada de sus síntomas) sino que el
prestigio del medico, y el propio medico, estaban a punto del extravío.
Dice la leyenda que la primigenia
cura fue interrumpida a causa de un amor equívoco convocado por un deseo que la
misma cura había despertado. Antes que las cosas pasan a mayores Breuer opta
por el retiro, hacer un acto de abandono con todo lo que este debe tener:
reproches y culpas…de todos modos y a pesar del final turbulento algo nuevo
despuntaba…
Por la época Freud aún estudiaba
medicina con cierto interés hacia las prácticas de laboratorio.
J. Breuer, entre 1880 y 1882, trata
a una joven con severos padecimientos “nerviosos”, Berta Pappenheim tal su
verdadero nombre, posiblemente por razones de discreción se la conocerá con el
nombre de “Anna O”.
J. Breuer dice: “la Srta. Anna O. tenía veintiún años de edad al comenzar su enfermedad
(1880), ... no siempre resultaba fácil moverla a hablar ni aún bajo hipnosis,
... para este proceder había inventado un buen y serio nombre, talking cure y otro humorístico, chimney-sweeping. Ella sabía que,
después de haber hablado, perdería todo su mal humor... a partir de estas
experiencias, de que en esta enferma los fenómenos histéricos desaparecían en
cuanto era reproducido en la hipnosis el acontecimiento provocador del síntoma,
se desarrolló un procedimiento técnico-terapéutico..., cada síntoma fue tomado
individualmente,....todos los acontecimientos en los cuales había aparecido
fueron relatados en secuencia inversa...”
. El 18 de noviembre de 1882 Breuer le relata
el caso de “Anna O” al joven estudiante de medicina. Breuer y Freud se
conocían, se conocían sus familias, no tenemos registros del impacto inmediato
de estas conversaciones, pero es probable que la singular experiencia
breuriana, haya quedado latiendo…en el inconciente freudiano
En 1885 Freud es
nombrado Docente Adscrito en
Fue a estudiar la anatomía del
sistema nervioso, y volvió interesado en los problemas de la histeria y las
posibilidades curativas de la hipnosis, deja la neurología y se encamina a
A su regreso relata su
experiencia en un informe que presenta en abril de 1886, (“Informe sobre mis
estudios en París y Berlín”), en el mismo da cuenta de un cambio de sus
intereses investigativos, que se lo podría plantear como una ruptura y un pasaje.
De
Veamos como se refiere Freud
a la experiencia que acaba de vivir en Paris, “la escuela francesa de neuropatología ofrecía mucho de novedoso y
singular... había abordado nuevos ámbitos de la neuropatología, a los que la
labor científica de Austria y Alemania no se habían extendido de parecida manera....
los descubrimientos de la escuela francesa, en parte extremadamente asombroso
(hipnotismo), en parte de importancia práctica (histeria) hallaron en nuestro
país más incredulidad que reconocimiento...”
En otro párrafo Freud comenta
el encuentro con quien sería su gran maestro en ese tiempo, por quien cambia su
plan original de estudios y posiblemente su propia vida, lo que se podría llamar
el efecto Charcot será uno de los precipitadores de una revolución epistémico: “... atraído por esta personalidad, pronto
me limite a visitar un solo hospital... y ha seguir las enseñanzas de un solo
hombre... mi tarea tomó una forma diversa de la que yo originalmente me había
propuesto... me vi entonces precisado a renunciar al trabajo anatómico...”
(según Jones esto acontecía en diciembre de 1885). Freud sigue diciendo, “... tuve así la oportunidad de ver una gran
cantidad de enfermos, examinarlos yo mismo y oír el juicio de Charcot sobre
ellos...”, “...Charcot solía decir que la anatomía en términos generales había
consumado su obra y la doctrina de las afecciones orgánicas del sistema
nervioso está, por así decirlo, acabada, y que ahora le tocaba el turno a las
neurosis... su trabajo desde hacia años se dirigía con preferencia a la
histeria...”, también destaca en un párrafo las novedades: “... por ahora la histeria era
caracterizada por unos rasgos negativos, poco estudiados, o estudiados a
disgusto, o a partir de unos muy difundidos prejuicios como estos: la
dependencia de la histeria a irritaciones genitales, su falta de una
sintomatología precisa, esto daba lugar a que cualquier combinación arbitraria
de síntomas podría presentarse en ella, y el desmedido valor que se le atribuía
a la simulación en su cuadro.”
Según Freud, Charcot
partió de casos de histeria que consideraba “tipos completos” de la misma, esto
le posibilitó establecer un reordenamiento del “cuadro”, así lo relata: “...redujo a su correcta medida el nexo de
la neurosis con el sistema genital cuando comprobó la existencia de la histeria
masculina, y en particular la traumática....”; “ ...halló una serie de signos distintivos somáticos (carácter del
ataque, anestesias, perturbaciones del sentido de la vista, puntos
histerogenos) esto le permitió establecer él diagnostico sobre signos
positivos...”; “ ...mediante el estudio científico del hipnotismo-un campo de
la neuropatología que fue preciso arrebatar por una parte a la incredulidad y
por la otra al fraude- el mismo llegó a una especie de teoría sobre la
sintomatología histérica que tuvo el coraje de reconocer como real y
objetiva..”; “ ..así la histeria se destacó del caos de las neurosis. tiene una
ley y un orden...”
Freud destaca algo
más, en este caso se refiere a lo que podríamos llamar la validación de un
método terapéutico: “...el hipnotismo era
para él (Charcot) un campo de fenómenos que sometió a descripción con arreglo a
la ciencia natural.”
En 1886, en el Prologo (fechado el
16 de julio) y en la traducción del libro de Charcot “Lecciones sobre las
enfermedades del sistema nervioso” (traducción de dos lecciones, Freud le
agrega comentarios), “Cuando en el invierno
de 1885 llegue a
Freud de regreso
de su experiencia Hospitalaria con Charcot se encuentra con aquellos que habían
propiciado su viaje de estudios, pero el que regresa no es el mismo, sus ideas ya
poco tienen que ver con los conocimientos médicos académicos y las
consecuencias de la infidelidad comienzan a notarse. El 15 de octubre de 1886
Freud leyó frente a
En 1887, publica
algunos artículos en la enciclopedia de medicina Villaret, uno de ellos
denominado “Histeria”, se refiere a las concepciones de Charcot, y menciona por
primera vez el método catártico de Breuer, define a
Freud presenta una ordenación de
los síntomas: ataques convulsivos en tres
tiempos: epileptoide, grandes movimientos y actitudes pasionales, y ligado a lo
anterior destaca lo que llama zonas
histerogenas: “lugares hipersensibles del cuerpo, cuya estimulación leve
desencadena un ataque”; y por ultimo perturbaciones
de la sensibilidad: “anestesias o hiperestesias, así como parálisis,
contracturas.
Se ocupa de explicar en que
consiste
“El
tratamiento directo...”
Distingue dos
modalidades de lo que denomina “tratamiento
directo”: “el tratamiento directo
consiste en la eliminación de la fuente de irritación síquica para los síntomas
histéricos, y es comprensible que las causas de la histeria se busquen en el
representar inconsciente… para este tipo de tratamiento se instila al enfermo
en la hipnosis una sugestión cuyo contenido es la eliminación de su sufrimiento….
más eficaz todavía es un método que Josef Breuer fue el primero en practicar en
Viena; consiste en reconducir al enfermo, hipnotizado, a la prehistoria
psíquica del padecer, constreñido a confesar la ocasión síquica a raíz de la
cual se generó la perturbación correspondiente.”
Posiblemente esta sea la primera
formulación de una modalidad de tratamiento no medico, el llamado “tratamiento directo”, implica el uso de
la sugestión y/o catarsis, y se justifica en una nueva concepción acerca de las
causas del padecimiento histérico.
En el año 1888 (o
mayo de 1889) es cuando toma a su cargo el tratamiento de Emmy von N, acerca
del mismo Freud refiere que es el primer caso donde aplico el método catártico,
aunque también emplea la hipnosis para hacer sugestiones.
A partir de 1886
Freud dedicó parte de sus estudios al tema del hipnotismo y la sugestión, en el
siguiente trabajo (en el prologo de 1888/9 a la traducción del libro de
Bernheim,”de la sugestión y sus aplicaciones terapéuticas”), da a
conocer su punto de vista en el cual destaca la inserción de la hipnosis en un
discurso serio, en este caso en
En otro párrafo
encontramos una definición precisa de lo que Freud entendía por sugestión: “… conviene indagar a qué es lícito llamar,
en verdad sugestión, por ella se entiende, ciertamente, una variedad del
influjo psíquico, y yo diría que la sugestión se singulariza frente a otras
modalidades del influjo psíquico –la orden, la comunicación y enseñanza u
otras- por ser despertada a raíz de ella, en un segundo cerebro, una
representación cuyo origen no se somete a examen, sino que se acoge como si se
hubiera generado espontáneamente en ese cerebro...”. Detalle freudiano:
diferencia a la sugestión de lo que llama otras modalidades del influjo psíquico como la orden, la enseñanza y la
comunicación, en la medida que la sugestión freudiana, llamémosla así, supone
que el histérico y/o los síntomas histéricos están comandados por un cerebro no conciente, y hacia ese cerebro segundo que se podria
describirlo como un lugar inaccesible a
la conciencia, hacia allí se dirige la sugestión, de esta manera el histérico
desconoce la procedencia externa de la representación sugestiva, esto solo es
posible con los efectos que produce la hipnosis sobre el hipnotizado: “dormido para el mundo solo despierto para el
hipnotizador”.
A pesar de su empeño en estudiar y
profundizar sobre esta técnica con los mejores de su época, Freud reconoce que
nunca fue un buen hipnotizador, y muy tempranamente da cuenta de sus
dificultades en distintos trabajos, como por ejemplo en una nota que se
encuentra en la traducción de “Las lecciones de los martes “de Charcot, en un
párrafo del “historial de Miss Lucy”. Digamos que la frase “sus dificultades” debe entenderse fundamentalmente como los
limites que muestra, y tiene, esa técnica en la medida que la clínica freudiana
se afina cada vez mas en la dilucidación de la compleja estructura del síntoma.
Del
moderno tratamiento anímico
En 1890 publica un
trabajo (“tratamiento psíquico…”) donde de manera sistemática, expone diversas
ideas referidas a lo que llama “tratamiento anímico o psíquico”, veamos que
dice: “ tratamiento psíquico quiere
decir, mas bien, tratamiento desde el alma, ya sea de perturbaciones anímicas o
corporales, con recursos que de manera
primaria o inmediata influyen sobre lo anímico del hombre ...un recurso de esa
índole es sobre todo la palabra, y las palabras son, en efecto, el instrumento
esencial del tratamiento anímico...”, también agrega: “...por tratamiento anímico entendemos el empeño por provocar en el enfermo los estados y condiciones
anímicos mas favorables para su curación ...”.
Una observación que va mostrando la
nueva mirada de Freud: “solo tras
estudiar lo patológico se aprende a comprender lo normal...”
Señala los ejes
alrededor de los cuales se desarrolla este “moderno tratamiento anímico”: a)la expectativa: “ ....reclama nuestro mayor interés el estado
anímico de la expectativa (angustiada, confiada..), por medio de la cual una
serie de las más eficaces fuerzas anímicas pueden ponerse en movimiento hacia
la contracción o la curación de afecciones corporales...” ,b) la influencia: “... la personalidad misma del médico se rodeaba
de un halo de prestigio que provenía directamente del poder divino, pues el
arte de curar estuvo en sus comienzos en manos de los sacerdotes...”, c) la palabra: “ ..las palabras son, sin duda, los
principales mediadores del influjo que un hombre pretende ejercer sobre los
otros ... el ensalmo de la palabra puede eliminar fenómenos psicopatológicos,
tanto mas aquellos que, a su vez, tienen su raíz en estados anímicos”, d) hipnosis
y sugestión: “ ..es la posibilidad de
ejercer una influencia profunda sobre la vida de los enfermos ...la hipnosis
presta al médico una autoridad mayor quizás de la que ningún sacerdote o
taumaturgo poseyó jamás, pues reúne todo el interés anímico del hipnotizado en
la persona del médico, ...así ella ofrece (la hipnosis) el paradigma del modo
de curación por tratamiento anímico, el médico pone al enfermo en estado
hipnótico, le imparte la sugestión ..se
llama sugestión al dicho del hipnotizador ..”
En el ensayo
empieza a tomar forma el peso que tiene en el “tratamiento anímico” la relación
entre el terapeuta y el paciente, la misma no solo no es algo natural, sino que
Freud da a entender que es un artificio compuesto por algunos rasgos de época
(el poder, la autoridad, el saber) que regulan ciertas posiciones subjetivas
(el otro del amor, el otro del cuidado…) que facilitan que la cura marche. Hay
una especial mención a algo que parece aportar un cierto sustento impensado a
la relación terapéutica cuando Freud la remite a un trasfondo insospechado, destaca
que el hipnotizado este dormido para el mundo y despierto para el hipnotizador
en una posición de credulidad absoluta, ilustra este fenómeno diciendo que el
mismo solo se ve en los niños lactantes con su madre o en la relación amorosa.
Esta” relación”
compuesta por la expectativa mas la
influencia, que Freud aclara que no es original de este “tratamiento”, va a convertirse en la estructura misma de la cura
cuando, con el correr del tiempo, pase de la noción de falso enlace a ser conceptualizada como transferencia. Por otra parte, en este nuevo tratamiento se
encuentran tres operaciones terapéuticas: la hipnosis, desde Charcot, le
permite una aproximación a la “realidad síquica”; la llamada sugestión
hipnótica, desde Berheim: le permite la eliminación de los síntomas; y el hipnótico
catártico, desde Breuer: le permite conocer la composición de los síntomas
mediante la recuperación de recuerdos olvidados, la elaboración de los mismos y
la “expresión verbal del afecto”.
No está de más
destacar que en definitiva el nombre dado a este abordaje, “moderno tratamiento
anímico”, resulta altamente significativo, ¿por qué decimos esto? A nuestro
entender el nombre como los principios de este tratamiento van intentando
circunscribir una serie de manifestaciones psicopatológicas (síntomas histéricos,
obsesiones, fobias…) cuyas causas son representaciones no concientes (la teoría
del acontecimiento traumático dice claramente que no hay lesión de órgano),
posibles de ser tratadas mediante la palabra en la catarsis, la palabra en la
sugestión (con o sin hipnosis) aprovechando los beneficios que aporta una
relación terapéutica que empieza a ser revelada en su complejidad. Freud en
este momento comienza a estar afuera del discurso medico.
En 1892 publica un
informe (“Un caso de curación hipnótica y algunas observaciones sobre la
génesis de síntomas histéricos por “voluntad contraria”) sobre un tratamiento
exitoso con el método hipnótico, (emplea hipnosis y catarsis). En el mismo año
en él prologo a la traducción de la obra de Charcot “Lecciones de los martes”
hace una consideración en relación a las concepciones de la psiquiatría
francesa: destaca el interés por el “cuadro clínico”, el “tipo”, y “el caso
clínico”, y marca una diferencia con la psiquiatría alemana, nos dice que en la
misma prevalece la interpretación fisiológica de los síntomas.
En 1892 traduce un
segundo libro de Bernheim sobre el tema, pero no hace ningún comentario, el
libro se titula”: Nuevo estudio sobre Hipnotismo, sugestión y psicoterapia”,
pero este será el año donde crea dos técnicas, para prescindir de la hipnosis: a-
estado de concentración (forma de sustituir el dormir hipnótico), y b- técnicas
de presión sobre la frente (la mano sobre la frente le permitía que el paciente
evoque lo requerido).
Conviene destacar que estos
procedimientos solos eran útiles dentro del método catártico, no en el
tratamiento sugestivo. Los casos de Lucy R y Elizabeth von R, serán los
primeros pacientes en los cuales empleo esta técnica.
Una conversación guiada: El caso Katharina (1892)
Freud se encuentra
de vacaciones en la montaña, dice que buscaba” olvidarme por un tiempo de la medicina y sobre todo de las neurosis”,
esto es lo que buscaba, pero es encontrado por una joven, quien sin demasiadas
vueltas le demanda atención. Por lo que se vera del caso estaba de vacaciones,
pero no de sus histéricas….
Si consideramos que Freud se
encontraba por fuera de lo médico, tanto los sanatorios como su consultorio son
el espacio social de la práctica médica, esto da la posibilidad de ver como se
las va a arreglar con la demanda de la joven y qué tipo de práctica va a poner
en juego. Se debe tener presente que los dos espacios señalados garantizaban la
figura social del médico, que entre otras cosas le daban consistencia al
semblante que tanto le aportaba al poder curativo del mismo.
En este caso vemos que el interés
de esta joven por Freud pone en marcha el interés del propio Freud, este
encuentro permite ver una manera de encarar una demanda, ya no desde una
posición médica, se trata de una demanda de alivio respondida desde un deseo de
saber, desde un deseo de investigar.
La joven le pide que la trate
porque está, “enferma de los nervios…”. Freud
atendiendo al reclamo de la misma le pregunta: ¿de qué sufre Ud.? esta contesta: “me falta el aire…muchas veces creo que me ahogaré”.
Ante este relato Freud hace una
primera consideración: ¿es la falta de aire algo neurótico o no? Diagnosticar
la estructura de este síntoma como también su causa, va a indicarle si es
posible un intento de tratamiento. En este sentido la hipótesis de Freud es que
la “falta de aire” es una manifestación de angustia, y si se trata de angustia
es posible explorar el síntoma. (El diagnostico es una parte del procedimiento
freudiano, este diagnóstico toma en consideración las teorías freudianas que
consideran a la histeria como parte de las neurosis y no de afecciones
orgánicas, y la falta de aire con angustia no le dejan dudas)
Freud decidido la invita a sentarse
y a hablar, el encuentro toma la forma de una “conversación”, guiada por el
relato y ciertos dichos de Katharina, “le
dejo a la paciente su dialecto”, dice Freud.
En esta relación comienza a
constatarse la construcción de nuevos lugares, un lugar diferente para el
paciente, el mismo no necesita ofrecerse al ojo clínico dado que, simplemente,
se le pide que relate lo que le pasa, no debe mostrar sino hablar. Podemos
decir que la dupla paciente-médico tampoco es sostenida desde el otro lugar, la
joven no es examinada o palpada, sino que la misma debe (¿imposición freudiana?)
hacer uso de la palabra para ir interiorizando al terapeuta de su sufrimiento.
Freud le pide que
hable de la “falta de aire”, Katharina guiada por algunas preguntas describe su
estado de angustia, menciona que sus ataques se le presentan conjuntamente con
la visión de un” rostro horripilante” al cual le tiene miedo.
En este momento el método parte del
síntoma, Katharina recuerda y relata bajo la atenta guía de Freud, el síntoma
se compone de un primer relato en el cual la joven da una versión de lo que ya
sabe, habla de algunas representaciones concientes, pero el síntoma, supone
Freud, se compone de un segundo relato, aún desconocido, aún no revelado.
En esta asociación, “rostro horripilante”, Freud ve un punto
significativo que le puede abrir el camino “al
núcleo de la cuestión”, luego consigue que la joven ubique temporalmente el
comienzo de esos ataques. “Fue hace dos
años atrás”, dice la joven.
Algo encontraron, para Freud es
significativo porque corrobora sus teorías, no se sabe si es significativo,
todavía, para la joven.
Es aquí donde Freud realiza una
segunda consideración, se plantea si es posible emprender lo que él llama “un
intento de análisis”. Vemos que es lo que estima como condiciones para el
análisis, depende en primera instancia de la aplicación o no de la hipnosis,
(“no me atrevía a trasplantar a tal altura la hipnosis”), podemos tener en
cuenta que Freud evalúa que en esas circunstancias la hipnosis es sustituible
por una “conversación”, y por lo tanto el “análisis” no queda reducido a las posibilidades
del artificio técnico; y por otro lado un análisis es posible porque esta joven
presenta su síntoma de angustia articulado con una primera representación
evocada, que Freud la significa como de contenido sexual.
Estas dos condiciones parecen ir
despejando la posibilidad de aplicar un método llamado “análisis” de otras
prácticas como la hipnosugestiva.
Freud va preguntando a partir de lo
que relata la joven, esta va encontrando algunos hechos, que, puntuados por
Freud, se tornan significativos. Hay algo más en lo que repara Freud, son
algunas palabras que la paciente utiliza, términos que se repiten en su manera
de hablar, (el término alemán “kommen” destacado en el texto por Freud). De
esta manera se establecen nuevas relaciones, nuevas significaciones,
sustentadas en la revelación de los recuerdos y en la reiteración de ciertos
términos.
Para el terapeuta hay una vivencia
que la paciente no recuerda, hecho oculto en la vida de la paciente que hay que
traer a la luz (oculto para la paciente, y también para el terapeuta). Sin embargo,
apuesta al relato de la joven.
Confía en el hablar de la joven,
pero no deja el tratamiento solamente librado a las ocurrencias de la misma,
sino que se muestra con dominio sobre la conducción del análisis hasta encontrar
el hecho que permanece oculto a la conciencia.
Este párrafo aclara la posición de
Freud: “Tampoco yo lo sabía. Pero la exhorté a seguir contando lo que se le
ocurriera, con la expectativa cierta de que fuese justamente lo que me hacía
falta para esclarecer el caso”
No es solamente dejar hablar, sino
que indaga con el fin de ir guiando hacia un objetivo: las escenas traumáticas
que explican el síntoma.
Logran ponerse de manifiesto dos
escenas, una mas antigua en el tiempo, que queda registrada, pero sin
significación, la otra más cercana en el tiempo con significación sexual, que
termina otorgándole el sentido a la primera. Dos escenas que se convierten en
“traumáticas”, de las cuales la paciente se “defiende”.
El método empleado, dejarla hablar
y guiarla en base a lo que dice, se convierte en una investigación para la
propia paciente, esta debe hacer el trabajo básico de la cura.
El tratamiento busca que la
paciente hable de lo que no sabe, por lo tanto, debe vencer “algo” y decir lo
que oculta. No es extraño que Freud mencione la palabra “confesión”.
Según la teoría freudiana de la
época se necesitan al menos dos escenas traumáticas sexuales para producir un
síntoma, el método, una conversación dirigida, se muestra capaz de revelar lo
desconocido inconsciente. El método valida los supuestos teóricos.
Una tercera consideración, si bien
Freud “guía” el relato a la escena desconocida, esto solo se muestra posible en
la medida que la joven participa con sus aportes (en este caso recuerdos) al
hallazgo de la escena traumática. La paciente es llevada a la escena primera,
pero esta debe recordar y aportar los nexos y relaciones que permiten que
aflore dicha escena.
Si bien es el tiempo del
tratamiento que Freud llama conversación
guiada, que como hemos visto ha prescindido de la hipnosis, esto no le
impide dar a conocer la gratitud y reconocimiento que le debe a su maestro y por
que no a la hipnosis, y así lo encontramos en el escrito “Nota sobre la muerte
de Charcot” (1893), Freud destaca la relevancia de la mirada de Charcot, como un ver ordenador, que da lugar por una
parte a detectar “formas clínicas” organizadas y no ya una amalgama de
padecimientos. Así también hay una clínica que progresa en la medida que revela
secretos y sucesos olvidados que explican los síntomas bajo el poder hipnótico
de la mirada del médico.
Vuelve
a destacar los hallazgos de Charcot, tales como la sistematización del
padecimiento histérico, la variabilidad de las causas, y el papel que jugo la
hipnosis en la medida que fue el artificio que posibilito encontrar “el
mecanismo de la histeria”. Seguramente la hipnosis
de Charcot es un significante que opera resignificaciones en la vida de
Freud, así mas adelante en su “Presentación autobiografía”, (1925), informa que
todavía siendo estudiante de medicina fue a una demostración publica de Hansen
el magnetista, y cuenta que llego al convencimiento que los fenómenos de la
hipnosis eran verdaderos, además cuando contaba con poco mas de 20 años tomo
conocimiento que Breuer utilizaba el hipnotismo con fines terapéuticos.
El
método de indagación
En 1893 Freud
conjuntamente con Breuer dan a conocer sus ideas de esa época en un trabajo que
se llama: “comunicación preliminar, sobre el mecanismo psíquico de los
fenómenos histéricos”. Un dato curioso, el trabajo fue traducido por completo y
publicado en español en febrero y marzo de 1893, en la gaceta médica de
Granada, España.
Esta colaboración entre Freud y
Breuer se destaca por realizar la presentación de una nueva concepción de la
histeria, o mas precisamente una nueva manera de interpretar el síntoma y su
causa, pero lo que es importante puntualizar es que esta nueva concepción fue
posibilitada, según los autores, por la aplicación en el tratamiento de la
histeria de un “nuevo método de indagación”. El mismo es presentado de la
siguiente manera: “…casi siempre es
preciso hipnotizar a los enfermos y, en ese estado, despertarles los recuerdos
de aquel tiempo en que el síntoma afloró la primera vez...”, el método es
una combinación de una técnica, la hipnosis, y de un principio, la causa del
síntoma es un recuerdo.
Según los autores los hallazgos encontrados tienen tanto
interés teórico como práctico. En el “aspecto
teórico”, propone las nociones de: nexo causal, proceso ocasionador, factor
accidental, sucesos de la infancia, trauma ocasionador, trauma psíquico,
determinación, recuerdo, cuerpo extraño, eficacia, todas estas nociones
reubican a la histeria/o su síntoma en la dimensión de lo psíquico.
En relación al “interés práctico”, señalan todo lo atinente al método o
procedimiento de tratamiento de la histeria/o sus síntomas. Al respecto señalan: “... los síntomas histéricos singulares
desaparecían cuando se conseguía despertar con plena luminosidad el recuerdo
del proceso ocasionador, convocando al mismo tiempo el afecto acompañante, y
cuando luego el enfermo describía ese proceso de la manera mas detallada
posible y expresaba en palabras el afecto”.
El método debe posibilitar ubicar el recuerdo,
movilizar el afecto, y dar lugar a que la palabra del enfermo describa el
suceso aunando el afecto con su correspondiente representación.
¿Por qué produce “efectos curativos
el método de psicoterapia” ?, así lo plantean los autores: “... cancela la acción eficiente de la representación originariamente
no abreaccionada, porqué permite a su afecto estrangulado el decurso a través
del decir, y la lleva hasta su rectificación asociativa al introducirla en la
conciencia normal (en estado de hipnosis ligera) o al cancelarla por sugestión
...”
Es de notar que este procedimiento
se diferencia de lo que los autores nombran como, “cancelación sugestiva directa...”,
al cual le lleva “...muchas ventajas por su eficacia”.
1896 es el posible año de abandono
definitivo de la hipnosis, dado que en la conferencia que pronuncio en 1904,
denominada “Sobre la psicoterapia” afirma:
“...hace ocho años que no practico la hipnosis con fines terapéuticos...”.
nuevo
método de psicoanálisis
Por otra parte, en
dos trabajos que publica ese mismo año menciona por primera vez el término
psicoanálisis para referirse a su procedimiento terapéutico. En la “La herencia
y la etiología de las neurosis”, dice: “Debo
mis resultados al empleo de un nuevo método de psicoanálisis, al procedimiento
de exploración de Josef Breuer, un poco sutil pero insustituible, tan fértil se
ha mostrado para esclarecer las vías oscuras de la ideación inconciente. Por
medio de este procedimiento, uno persigue los síntomas histéricos hasta su
origen, que todas las veces halla en cierto acontecimiento de la vida sexual
del sujeto, idóneo para producir una sensación penosa. Remontándome hacia atrás
en el pasado del enfermo, paso a paso y dirigido siempre por el encadenamiento
de los síntomas, de los recuerdos y de los pensamientos despertados, he llegado
por fin al punto de partida del proceso patológico y no pude menos que ver que
en todos los casos sometidos al análisis había en el fondo la misma cosa, la
acción de un agente al que es preciso aceptar como causa específica de la
histeria”
Lo que Freud denomina “nuevo método de psicoanálisis”, es ya
sin hipnosis y sin sugestión y aparece ya ligado a otras nociones, tales como “ideación inconciente”, el origen del
síntoma tiene que ver con “la vida sexual”,
la dirección del método está dada por “el
encadenamiento de los síntomas, de los recuerdos y de los pensamientos
despertados “.
En “Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa”, se
ocupa principalmente de especificar
la categoría de “defensa” en relación
a los diversos mecanismos de la histeria, de la neurosis obsesiva y la
paranoia. En las explicaciones que Freud propone para entender la etiología de
las neurosis todavía esta presente la noción teórica que explica al recuerdo
reprimido como efecto de la acción seductora de un adulto. Ahora en relación al
tratamiento que esta inventando dice: “...el
método del psicoanálisis, método arduo, pero enteramente confiable, del que me
valgo en estas indagaciones que constituyen a la vez una terapia”, Freud
comienza a revelar una relación insólita para la época: el método psicoanalítico
en la medida que pone en relación al histérico con su saber inconciente posibilita
la cura de sus síntomas.
Si bien Freud hizo uso efectivo de
la hipnosis entre 1886 y 1896 debe tenerse en cuenta que el interés de Freud por
la hipnosis y la sugestión continuó a lo largo de muchos años, ya sea para destacar
el peso histórico que tuvieron en el comienzo del psicoanálisis, como así
también por la necesidad de tenerlos en cuenta en su carácter de obstáculos a
superar ya instalado el método psicoanalítico.
Así muchos años después encontramos
en el articulo, “Recordar, repetir y
elaborar” (1914), lo siguiente: “Hay
que agradecer siempre a la vieja técnica hipnótica que nos exhibiera ciertos
procesos síquicos del análisis en un aislamiento y esquematización.... solo en
virtud de ellos pudimos cobrar la osadía de crear nosotros mismas situaciones
complejas en la cura analítica y mantenerlas transparentes”.
FLAVIO J PERESSON
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